La esposa del futbolista

“No era la primera vez que iba a un estadio, de hecho, a mi y a mi familia nos gustaba mucho el fútbol e íbamos muy seguido. Pero era la primera vez que veía a alguien que se estaba convirtiendo en lo más importante en mi vida, cumplir minuto a minuto un sueño. Me emocioné y lloré. Sola yo sentada en la tribuna a los 19 años, sabía y sentía lo que él tenía en el corazón. Para todos era el nuevo en el equipo en su primer partido de práctica, para mi era el amor de mi vida cumpliendo un sueño.” Enero del 2006 – La primera vez que lo vi jugar.

Cuando lo conocí no sabía en lo que me metía. A los 19 años se puede sentir que es el amor de tu vida y terminar a los 3 meses. Empezó rápido, no vivíamos en la misma ciudad, el fútbol ya nos estaba enseñando partes de sus “sacrificios”, al menos a mi. El extrañarlo tanto, y el sentir esa necesidad de estar con él fueron mi principal indicio: Sara, estás enamorada de “El futbolista”.

En nuestro país, jugar fútbol para algunos es una profesión fácil y rentable. Son tratados de menos, de ignorantes muchas veces. La tele, mujeres o malas juntas, se encargaron de meter a todos en un saco y crear un estereotipo que muestra una cara, una pequeña parte de. La gente puede llegar a creer que tenemos el closet lleno de ropa de marca, el garaje de carros y un bunker en el sótano. Entre otras cosas que se las dejo a la imaginación. Nadie sabe que hay detrás. Nadie sabe que detrás de ellos, estamos nosotras.

En estos años aprendí a ser barrista, pero también a hacer meditación cuando toca lluvia de críticas. Aprendí a ser consejera, apoyo moral, aún cuando yo me sentía más destrozada que él. Aprendí a ser DT, comentarista deportiva y una “agenda con patas” teniendo ya en la cabeza fechas y horas de todos los partidos del año con la misión de saber que días tendríamos a papá en casa. No fue fácil. Créanme que mientras el quemaba las últimas energías de sus músculos en una cancha, o en una pretemporada como ahora, yo quemaba mis energías emocionales para poder sonreír cuando extrañaba nuestra casa y estaba sola en una ciudad nueva.

He tenido que postergar mis sueños por ver cumplir los suyos. He tenido que relegarme a un segundo lugar por verlo pasar a él, y muy orgullosa yo, estar al lado para aplaudirlo. He extrañado, llorado y sufrido no poder estar con mi familia. He pasado fiebres y malas noches solas. He visto como, mientras todos hacen planes de fin de semana familiares, yo he tenido que ayudar a armar maletas para una concentración o un viaje. Veo la cara de sufrimiento de mis hijos cuando papá cierra la puerta para ir a trabajar por nosotros. He pasado sola mis cumpleaños, y he tenido que hacer maravillas para que los enanos no sientan la ausencia de papá en los suyos.

He resistido críticas e insultos con hidalguía. He pasado el resultado de un mal partido y he tenido que contener mis ganas de llorar yo también. Me ido poco a poco, moldeando y formando como una compañera, SU compañera de vida. Esa que está a un lado de la cancha rezando a los mil santos en silencio, no para que ganen o él meta un gol, sino para que no le pase nada y pueda regresar pronto a casa.

Soy la esposa del futbolista. Celebré y celebraré todo lo bueno que el obtenga, lo apoyaré y seguiré siendo esa compañera incondicional. Iría hasta el fin del mundo si fuera necesario, me divertiré desarmando cajas y cajas de mudanza, aprenderé a vivir y convivir en una ciudad nueva cada año,si es necesario, y me mudaré de nuevo cuando esté a punto de acostumbrarme. Todo esto por amor. Amor a él, a ese hombre común y corriente que para mi es “amor” y para ellos es “papá”.

Detrás del hombre que tiene la profesión “fácil y rentable” están un mar de sacrificios. Sacrificios que ellos ven recompensados en un grito agónico de gol. Sacrificios que ven recompensados en las caras de orgullo de sus hijos. Sacrificios que yo veo recompensados en la sonrisa de ese hombre que yo escogí amar y seguir para siempre.

Porque no solo es el corriendo detrás de un balón con dirección a portería, son 4 corazones más los que lo acompañan.

La esposa del futbolista

Un beso,

Sara.

11 COMENTARIOS

  1. muy lindo post me encanto muy sincera con lo que pasas yo muero por q mi esposo llegue bien a casa y temprano para tenerlo mas tiempo waooo

  2. Que curioso leer cosas así, me gustó mucho esto, son cosas a lo que no estoy acostumbrado leer pero que buena historia. Muchos saludos Sara y enviarte la mejor de la suerte a ti y a Manuel, que se prepare porque viene el comienzo del torneo más duro. Un abrazo a la distancia.

  3. Me hiciste llorar. Soy ingeniero metalúrgico y he visto en tu historia algo que me pasa a menudo, viajo mucho y casi no estoy en casa, la minería me exije estar mucho tiempo lejos de casa. Soy de Huancayo y siempre apuesto a ganador por el equipo. Sigue amandolo y luchando por Manuel.

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