Ni uno más y habrá Ni una menos

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El sábado que pasó, nuevamente, miles de mujeres salieron a las calles a marchar por que este país nos de  una vida más digna y libre de cualquier tipo de violencia. Porque llegue el día en que, realmente, tengamos Ni Una Menos. Porque todo mejore, por dejar de ser el tercer país en el mundo con mas en violencia de genero, por mejorar las estadísticas y por buscar que quienes tienen el deber de protegernos, lo hagan.

Hace uno días me dijeron: Que suerte tienes! Tienes tres hijos HOMBRES! No tienes que preocuparte. No tengo que preocuparme? En serio?

Aunque soy de tener fe en la personas y en que pueden cambiar (a pesar que muchas veces me voy de cara contra el piso), creo que los hombres enfermos que violentan a las mujeres en todas las formas posibles, no tienen mucho arreglo.

Aunque apuntemos a la mejora de leyes y reformas, a mas protección y menos exposición, y a que las cosas mejoren… a veces siento que estamos lejísimos de lograrlo. Estamos viviendo en una sociedad completamente “machista”. Donde los hombres en la calle se sienten con el derecho de “piropear”, donde hombres en la casa se sienten dueños de las mujeres que viven con ellos. Donde está mal visto que un hombre que cambie pañales, cocine o portee (llevar a su bebé en un fular, mochila o canguro). Donde el que asume su papel de esposo y padre, es un “calzonudo” o “pisado”. Vivimos en un país donde se nos acusa a nosotras de provocar esa violencia de la que somos víctimas. Donde arreglarnos o vestirnos como nos gusta, es provocar.

Yo, en mis manos, tengo tres vidas. Tres oportunidades de cambiar en algo el futuro de este país. Tres lienzos en blanco, tres esponjitas captando todo. No tengo que preocuparme me dijeron? Pues si tengo que, y mucho.

Del amor, la educación, principios y ejemplos que yo les de a estos tres niños, determinarán que hayan 3 futuros agresores o 3 futuros defensores de la mujer.

Yo apostaría por marchas, charlas y reformas que nos indiquen y orienten a los padres el papel tan importante que tenemos. Tal vez no podamos hacer mucho por cambiar a los hombres que ya son agresores, pero si en los hombres que aún están en una edad de absorver todo. Y esto se logra con el ejemplo.

Mis tres hijos reciben tanto amor y tantos besos de los dos, papá y mamá. Ven que su padre también se puede levantar temprano a hacer loncheras y alistarlos para el colegio. Ven que él puede preparar el desayuno para agradar a mamá. Ven respeto y amor, lo tienen a diario de ejemplo. Reciben conversaciones de lo que está bien y no, como son las cosas. Han visto a su madre ponerles un Carajo y una “puteada” bien dicha a algún atrevido que me dijo algo subido de tono en la calle. Ven a su madre trabajar y tener proyectos a pesar de cuidarlos y atenderlos.

Vivo en una casa llena de hombres y me siento una reina antes que cenicienta, y ese ejemplo quiero que ellos tengan en su cabeza. Que todos somos iguales. Que solo nos diferencia la genética y el cuerpo humano. Que tanto hombres como mujeres, tenemos un corazón, sentimientos y derechos. Que pueden ver a una mujer barriendo o cargando ladrillos igual como cualquier hombre.

Si, tal vez no tendré que preocuparme en los peligros y agresiones a los que las mujeres de mi país están expuestas, pero me siento más responsable aún de formar seres que sean sus defensores y aliados y no sus victimarios. De que, al menos de este hogar, no salga NI UNO MAS. Ni uno más que pegue, que viole, que maltrate, que incomode.

Tengo mucha labor acá. Tengo que luchar contra una sociedad de la que no quiero que se contagien. Tengo que darles el ejemplo de igualdad. Explicarles el daño que podrían causar. Tengo que mostrarles la mejor manera de criar a sus hijos o hijas. A enseñarles que el amor es libre, que no existen rosados y celestes. Tengo que enseñarles a proteger y defender a las mujeres porque vienen de una. De una que pasó por esos maltratos, que se sintió acosada, a la que miraron de más por arreglarse, pintarse la boca o vestirse como quiso.

Tengo 3 oportunidades en mis manos de cambiar, aunque sea en algo, el futuro de mi país, del de ellos, del nuestro.

Ni uno mas

Un beso,

Sara

 

 

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