Feliz cumpleaños, ángel mío.

Mi vida, mi ángel:

Hace diez años tus ojos hubieran visto el mundo y yo los hubiera visto por primera vez. Hace diez años nos hubiéramos conocido al fin, después de 9 meses sintiéndonos y creciendo juntas. Hace diez años hubiera iniciado mi aventura de maternidad, mis madrugadas, mis malas noches y mis alegrías sublimes.

Pero nos cortaron el tiempo. La naturaleza me cortó la magia y te puso alas, esas alas que te hacen ser desde hace más de diez años, el ángel que me cuida, que me guía y con el que sueño reencontrarme en algún momento.

Nunca supe si eras niño o niña, aunque me instinto me gritó siempre que eras la niña de mis sueños. Nunca supe el color de tus ojos, nunca supe el sonido de tu risa. Todo fluyó y fluye, hasta hoy, en mi imaginación. Aún te veo en mis sueños, sé que esa niña que aparece jugando con sus hermanos cada cierto tiempo, eres tú.

Aunque nunca entienda el por qué, y aunque yo sola intenté convencerme que eran designios y cosas “comunes” que pasan, ya aprendí a vivir contigo y sin ti a la vez.

Aunque no haya podido conocerte, aunque haya sido poco el tiempo juntas, siempre serás el ser que me convirtió en mamá, que me hizo sentir ese inexplicable amor a ciegas y que me dio felicidad infinita con cada segundo que pasamos juntas desde el examen positivo.

La vida pasa, el tiempo pasa, y después de estos diez años, de tus 3 hermanos, de las idas, las vueltas, las tristezas y las alegrías, jamás deje de pensarte, jamás dejé de extrañarte y de desear con todas mis fuerzas que vivas todo conmigo.

Hoy soplaríamos juntas diez velitas, pediríamos tres deseos y te vería crecer hermosa y fuerte como te imagino. Serías esa compañera que a veces necesito. Pero solo me queda mirar al cielo, cogerme el vientre, que aun se siente vacío sin ti, y cantarte “Happy Birthday” en silencio. Me queda contarle a tus hermanos, entre cuentos, que existe ese angelito que los cuida. Y me quedas en la imaginación, esa bendita imaginación, que se volvió mi consuelo.

Te amé desde el primer segundo que te supe en mi panza, y éste amor, sin explicación alguna, siguió creciendo y está tan fuerte como si nunca te hubieras ido. Una madre, siempre es madre dicen, y yo contigo lo descubrí.

Feliz diez años pedazo de mi, gracias por haber existido y seguir en mí.

Te amo,

Mamá.

 

 

 

 

DEJA UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here