El miedo de ser mamá

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Cuando las personas me ven embarazada, me preguntan si es mi primer bebé, y cuando les cuento que es el tercero, sale automáticamente el “ah ya! ya estas acostumbrada! super canchera!” Pero es de verdad así? Podría ser que si, que al ser ya mi tercer embarazo, mi tercer hijo, ya debería sentirme casi casi una experta en esto.

El clásico miedo de mamá primeriza ya no debería estar ahí, y todo debería resultarme normal. Nada más lejos de la verdad.

No se de otros casos, pero hablándoles, bueno escribiéndoles por mi, yo siento el miedo de la mamá “terceriza”. Me pueden decir, Ay pero tu te las buscaste! Es un poco cruel, pero si, yo siempre quise tener tres hijos, y aunque este se colo antes de tiempo, ya están los tres y tengo mi ideal de familia! Pero si está el miedo y mucho!

Ya no tengo el miedo a la cesárea, (aunque siga odiando las agujas), ni a como cambiarlo o bañarlo. Pero aparecen miedos nuevos, miedos que se asomaron cuando nació Salva, pero ahora son más grandes, mas presentes y mas fuertes.

Pienso y pienso y siempre llego al mismo cuestionamiento… Podré ser mamá de a tres? Realmente jalaré las madrugadas más la actividad del día al día en la casa? podré seguir con el mismo ritmo con mis hijos? Y como esas preguntas mil más.

Yo sola trato de darme ánimos, pero el miedo sigue ahi, intacto. Por mas que estoy tratando de organizar todo al milimetro, a veces los planes no salen como uno cree y quiere.

Después de dormir poco las últimas noches, y de pensar y repensar y repensar las cosas, entendí que el miedo y las dudas estarán ahí siempre. O por lo menos hasta que suceda. Y se que así como yo, hay muchas mamis que están a la espera de su primer, segundo o hasta cuarto hijo que deben sentir el mismo miedo, que deben tener las mismas dudas y de alguna manera deben sentir que se subestiman un poco.

Primero creo que si Dios nos manda a estos angelitos, el porque el si tiene la confianza en nosotros que muchas veces nos falta.

El nos manda a sus angelitos para que nosotras los cuidemos, y lo hace porque está seguro que nosotras podemos! Y segundo, empece a entender que ese miedo jamás se irá, porque es un miedo a no ser lo suficientemente buenas con los seres que más amamos, nuestros hijos.

Como no sentir miedo si en nuestras manos está hacerlos hombres y mujeres de bien. Si cuando nacen son seres que dependen enteramente de nosotras, y somos nosotras las que les tenemos que dar todas las armas para que ellos puedan más adelante valerse por si mismos.

El miedo y cada una de esas dudas, debemos aprender a utilizarlos para ser mejores. Mejores mujeres, mejores esposas, mejores mamas.

Para poder siempre creer, sin llegar a juzgarnos y darnos con palo, que podemos hacerlo mejor. Que si se puede dar un poquito más a pesar del cansancio.

Que se puede encontrar un poquito mas de paciencia en el fondo, total esto solo es un momento! Se pasa tan rápido, que después es lo que más extrañaremos. Hay que sacar lo mejor de nuestros miedos para obtener la fuerza necesaria para ser las mejores, imperfectas si, pero las mejores para ellos.

Cada vez que sientan, bueno sintamos miedo, dudas o ese clásico temor a no estar haciendo bien las cosas, hay que estar felices. Eso solo muestra el amor que les tenemos a esos hermosos enanos nuestros!

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