Criar tres hijos sin morir en el intento?

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Realmente es posible? Mas de una persona que me ve, se entera o sabe que tengo tres hijos me pregunta siempre lo mismo: Como puedes? La respuesta es simple, aún no se como! Si, es difícil, agotador, algunas veces frustrante, un loquerío, maratónico… pero es completa, mágica e increíblemente satisfactorio.


Tener un hijo es una responsabilidad muy grande. Tienes en tus manos una pequeña vida, depende de ti, no solo hacerla crecer sana y fuerte, sino llenarla de valores, de valentía y de las armas necesarias para que sirvan al mundo en un futuro. Esa responsabilidad a mi me tocó por tres. Tarea fácil? Ustedes que creen?

Al tener tres hijos, las prioridades de mi vida cambiaron por completo. Antes, vivía y trabajaba para mi. No tenía mayor responsabilidad mas que disfrutarme yo, la vida y a mi esposo. En menos de 6 años, todo cambió por completo. Hoy mi vida esta sumida en tres niños que necesitan y demandan mi presencia por completo. Pasé de ser una experta en maquillaje y tendencias de moda, a ser una experta en gestión de personas y recursos. De bañarme en quince minutos a bañarme con la puerta abierta en unos tres minutos como máximo. Mi vida ya no gira entorno a mi, yo ya pasé al olvido. Hoy mi mundo se reduce a carritos, pelotas, super heroes y a escuchar “mamá” unas tres mil veces por día (considerando que BabyV aún no dice mamá)

Si no he muerto en el intento? Claramente, no he muerto; pero he sentido la muerte rondando más de una vez por día. Hay momentos en los que me siento superada por las mil situaciones: las travesuras, las peleas de hermanos, el descifrar el por qué de un llanto, las veces que tengo que hacer de cheff para cuatro platos distintos, las veces en que tengo que recalentar y recalentar mi café por las mañanas o las veces en que abro el microondas a las 5 de la tarde, y me doy cuenta que no almorcé.

Muchas veces he llorado de impotencia por sentir que las situaciones me superaron, que, una vez más, el plan no salió como lo esperé. Otra tantas veces, he sentido que mi paciencia se agotó. Me he sentido mala madre de verdad, incapaz de enseñarles algo, porque ni yo misma me entendía.He levantado la voz. Algunas veces, he sentido que un niño de cinco años pudo mas conmigo. He llegado a preguntarme si, realmente, esto era lo que quería.

Y cuando estoy al borde del colapso, o ya colapsada, aparecen ellos; sus caritas tiernas, sus ojos llenos de arrepentimiento, sus bracitos pequeños que me abrazan con fuerza. Me dicen “te quiero mami” y automáticamente todo cambia. Todo se calma, los malos momentos desaparecen y en el medio del desorden constante de la casa, en el medio de los gritos, de las risas, de los juegos, de las peleas de hermanos, de las canciones infantiles, del sonido de las sonajas y de los pañales sucios, me encuentro yo conmigo misma. Me doy cuenta, que siempre a pesar de todo lo que pasó ese día, ellos me enseñaron mas a mi que yo a ellos. Me encuentro y me siento feliz y plena.

En estos últimos casi cinco meses como mami de a tres, he tenido que recurrir a algunos recursos, hoy básicos en mi vida, para sobrevivir y hacer lo mejor que se puede:

1. Organización: Cuando ya tienes hijos, los planes cambian abruptamente. Pero siempre es importante que tengas una agenda o planner (soy completamente fan de las agendas, libretas, planners etc) que te permita saber y recordarte todas la obligaciones que tienes que hacer a diario. Ya tu memoria con un hijo empieza a mostrar fallas, se imaginan las laguna mentales que tengo con tres?

2. Delegar responsabilidades: Cuando llegan hermanos a la casa, tu hijo mayor o tus hijos mayores, son promovidos, por obligación mas que convicción, a hermanos mayores. Es importante, y ayuda mucho a su formación, que ellos pasen a tener pequeñas responsabilidades que te permitan tener un respiro y hasta una ayuda cuando tus dos manos no son suficientes. (o sea siempre!) Sea poner la mesa, llevas los vasos, sacar lo que desean comer de la refrigeradora o recoger sus juguetes, ayudará a aminorarte el trabajo, mantenerlos ocupados y lejos de las tentaciones de hacer travesuras y, sobretodo, a crearles el hábito de la responsabilidad.

3. Horarios: Cuando tengo muchas responsabilidades durante el día, que es casi siempre, cojo una libreta o una hoja y escribo mi día y mis que haceres por horas. Eso me ayuda a mantener el orden y de alguna manera, estar ceñida a ese horario me ayuda a terminar con todo y hacerlo bien.

4. Ayuda: Si no tiene una niñera, como es mi caso, siempre la ayuda de tu pareja es vital Mi esposo es mi tercera y hasta cuarta mano u ojo con los niños. Él es un super papá y me ayuda muchísimo. A él se le suma la Super abuela, mi mami siempre que puede, está apoyándome! Si tienen a alguien que las pueda ayudar, no duden en pedir ayuda, somos mamis, no super woman!

5. No se olviden de ustedes: Aunque sea, dentro de lo posible, tomense una hora, media o cinco minutos para hacer lo que quieran, así sea respirar! Si ustedes no están bien, no podrán transmitirles esa tranquilidad a sus hijos. No esperen hasta estar al borde de la explosión, para darse un respiro. Y, además, no se sobre exijan, no sean tan críticas con ustedes misma. Sí, no son perfectas y están muy lejos de serlo, pero son las mamis perfectas ante los ojos inocentes y llenos de luz de sus enanos.

6. Disfruten: Cuando sientan que no están en su mejor día, cuando el cansancio se empiece a multiplicar por 10 y cuando sientan que ya no pueden más, recuerden que están pasando solo por una etapa. Los chicos crecen muy rápido. Cuando menos lo esperen, ya no necesitarán tanto de mamá. Así que disfruten ahora, con todo y su caos.

Lo mejor de mi vida caóticamente hermosa criando por tres, es cuando llega el final del día; cuando el silencio se apodera de mi casa y escucho el coro de respiraciones de tres niños tranquilos. Ese es el preciso momento en el que me siento poderosa y mágicamente bendecida. Me miro al espejo, despeinada y cansada, y me digo a mi misma: Eres una elegida. A diario realizas mil malabares, miles de sacrificios y un millón de peripecias para que todo este bien, pero, estas sintiendo el mas puro amor: eres mamá!

Un beso,

Sara

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