¿Cómo hablar de la muerte con nuestros hijos?

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Cómo hablar de la muerte a nuestros hijos

Aunque queramos evitarla, la muerte siempre está. Y aunque deseemos que jamás llegue a tocarnos como familia, inevitablemente, tendremos que pasar por eso en algún momento.

Jamás pensé, al convertirme en mamá, que pasaría tan poco tiempo para que nos tocara pasar por este trance a mi y a mis chiquitos. Facu tenía 4 años recién cumplidos y Salva 2, cuando perdimos a mi papi.

Facundo era muy pegado a él. Iban al parque, a comprar, veían películas, dibujos, jugaban fútbol y se amaban. Pero, la vida y el destino, tenían otra idea para la hermosa relación que tenían. A mi papi le diagnosticaron cáncer avanzado y en tres meses abandonó su cuerpo para convertirse en nuestro ángel.

Todos quedamos devastados, yo no tenía ganas de respirar ni de levantarme, pero ahí estaba. Tenía dos hijos a los que tenía que cuidar y atender. Muchas personas me aconsejaron que fuera fuerte, que no podía preocuparlos, que debía cuidar que no me vean llorando, inclusive me dijeron que les diga que se fue de viaje, etc.

Yo les juro que lo intenté, pero mi dolor era muy grande. Y, así, sin planearlo ni pensarlo mucho, me encontré sentada en mi cama explicándole a mi hijo de 4 años que era la muerte y donde estaría su adorado “Papa Thin” a partir de ahora.

Para eso, sin saber mucho del tema y dejándome guiar por el amor que le tengo, le explique a mi hijo como yo entendía la muerte. Mal no nos fue; hoy, él recuerda con amor a su abuelito.

Fue fácil decírselo?

No. Entre mi tristeza y el miedo a como reaccionaría o qué podía causar en él hablar del tema, fue más difícil para mí que para él. Yo, con mi instinto de protegerlo y el con su instinto de hijo de protegerme. Fue un momento difícil, pero ahora que lo pienso, fue una lección clara: con amor, todo se supera y se entiende.

Y, una vez enterado, como llevó él mi duelo?

Aunque traté de evitarlo muchas veces, era imposible no ponerme a llorar. Pero él siempre entendió que era lo que me calmaba. El me traía la foto de mi papá y se echaba al lado mío. Me explicaba que mi papi estaba en el cielo, que estaba bien, que ya no le dolía la panza y que nos cuidaba. Si, mi hijo de 4 años me consolaba y me daba cátedras a mi.

 Y él, lloró?

Creo que entendió, en ese momento, que mi papi no estaba mas. Que no regresaría… Pero no fue hasta 1 año y medio después, cuando pisamos una tienda a la que no habíamos ido en todo ese tiempo, cuando lo asimiló. Un día común y corriente, el recordó que la ultima vez que fue a esa tienda había sido con mi papá… Y en cuestión de segundos empezó a llorar. Lloró como nunca antes, sin gritos, sin berrinches…. Fue un llanto del alma, ahogado… De esos que pasan solo cuando terminas de asimilar algo que te duele. Fueron unos intensos 20 minutos de abrazos y consuelos, de despedidas sin hablar.

Tenia 5 años. Y ahí, creo, entendió la muerte en si. Con el entendimiento, llegaron las preguntas mas fuertes: ¿Tú te vas a morir?,¿Qué es cáncer?, ¿Solo le da a los abuelitos?, etc.

Hoy, éste es un tema que se toca con mucha naturalidad en casa. El le explica con amor a su hermano, que en el cielo, mas arriba de donde pasan los aviones, está la casa nueva de Papa Thin. El nos cuida, viene a abrazarnos en los sueños y no dejará que nos pasen cosas malas.

El ahora me escribe cartas cuando me ve triste y en momentos en que necesito y extraño a mi papá. Él aprendió a ser mi mejor consuelo.

Estos son algunos consejos, que por mi experiencia, creo que les pueden servir:

La verdad, siempre la verdad

Es difícil, sí. Pero a la larga es lo mejor. Evitemos decir que viajaron o que se fueron a vivir a otro lugar. Los niños, como a todos, no les gustan las mentiras; y, además, ellos entienden todo de manera muy literal. Si les decimos que viajaron, y no regresaron más, pueden pensar que cuando alguien cercano a él tenga que hacer un viaje puede no verlo nunca más. Eso terminaría angustiándolos en vano. Es mejor decir la verdad siempre. Tal vez no lo entiendan o tenga que pasar un tiempo para que lo asimilen, pero están pasando el proceso con la verdad de su lado.

Evitar las metáforas

Decir que esta en un lugar mejor o descansado en paz. Los niños, como lo puse más arriba,  son muy literales al escuchar y plasmar las cosas, al punto que pueden pensar que el hecho de ponerse a descansar puede significar que puede morirse.

Explicarles lo que nosotros creemos de la muerte

Si creemos realmente que existe el cielo, pues se los podemos decir. Si creemos, realmente que ellos están presentes de alma y nos cuidan mientras siguen formando parte de nosotros… Pues encontremos las palabras adecuadas y expliquémosles eso.

Asistir o no a los velorios

Este es un tema muy personal. Yo decidí no llevarlos porque preferí ser yo la que les explique antes que alguien lo haga por mi, o le diga algo que pueda confundirlo. Fue una manera de cuidarlos de los abrazos, lágrimas y pésames.

Pero si sientes que tu hijo, esta preparado, adelante. Creo que ellos están en la capacidad de entender y sentir como nosotros, salvando diferencias claro, y a mi los velorios me chocan y no me gustan. Yo he pasado tener que despedirme de mis abuelos y prefiero la imagen de ellos riendo que en un cajón. Además, y algo que les inculco a ellos, es que el cuerpo es un envase, lo que realmente importa es el alma. Partiendo desde ese principio, prefería que ellos olvidaran que pasa con el cuerpo.

Me hicieron muchas preguntas?

Miles. Pero si algo he aprendido, y me decía mucho mi papi, es que los niños preguntan lo que están en la capacidad de entender. Así que las preguntas han ido cayendo poco a poco, aun hoy casi 3 años después. ¿Dónde esta el cuerpo?, ¿Que es cajón? Etc. Con palabras sencillas y amor, ellos entienden todo.

Le rezamos?

No. Le hablamos siempre. Le pedimos que nos cuide, que nos abrace en sueños y que nos ayude a ser felices.

Lo recuerdan?

A diario… Es increíble, pero cierto. Cuando partió, uno de mis dolores era ese… Mi papi los amaba y a mi me partía el alma que no lo recordaran. Pero lo hacen. Salva, mi segundo enano, tal vez lo hace solo por las fotos, por lo que le cuento yo o su hermano y no por sus propios recuerdos. Pero Facu lo recuerda siempre.

Por ratos y algunos días, me dice que esta triste y es porque extraña a su abuelo. Nunca minimicemos eso. Ellos sienten, como nosotros. Y aunque no lloren, o creamos que puede ser idea de ellos, abrásemelos y entendamos su par de minutos de tristeza.

Rituales

Yo los realizo con ellos. Cada que estamos muy contentos o celebramos algo, tiramos globos al cielo, globos para él. Así los chicos saben y sienten que él sigue siendo parte de todo aunque no lo podamos ver. Es una buena forma de mantener el recuerdo y, sobretodo, de buscar una manera alegre de tenerlo entre nosotros.

Espero que este post, triste tal vez, les pueda servir a las que puedan haber pasado o están pasando por esto. Es difícil separa a la mujer o hija de la mamá… pero, no se si es suerte o es producto del amor que recibe, Facu me ayudó a pasar este proceso. Fue él, con su comprensión, amor y abrazos calientitos de un niño de cuatro años, él que me fue parchando los agujeritos del corazón. No es coincidencia que nacieran y cumplan años el mismo día.

Hoy, me quedo con una frase que Facu me dijo ayer: mira una pelota gigante (viendo un monumento)… La voy a patear muy muy fuerte para que llegue al cielo… Ahí seguro mi Papa Thin la va a cabecear y me la regresa. Es como jugar fútbol de nuevo con él!

Cómo hablar de la muerte a nuestros hijos

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